Mientras el FreSu realizó un paro y movilización el viernes pasado frente al Congreso, la estrategia de la central obrera lleva la pelea a la Justicia.
El viernes pasado, luego de varias movilizaciones obreras y el paro general de la CGT, finalmente el Senado aprobó con algunas modificaciones el proyecto de reforma laboral por 42 votos a favor, 28 en contra y 2 abstenciones.
Desde el anuncio del Gobierno Nacional el año pasado, los sindicatos fueron quienes encabezaron la oposición a la propuesta, aunque con diferentes estrategias. Así es como se formó el Frente de Sindicatos Unidos (FreSu) tomando la iniciativa en paralelo a la central obrera.
En la edición anterior comentamos acerca de que las estrategias principales para enfrentar la reforma se basaron en la confrontación o la negociación. Ahora, en una nueva etapa de la política de gobierno, dichas estrategias continúan su curso bajo nuevas formas.
Las estrategias en acción
El FreSu, por su lado, representa la estrategia de la confrontación, llevando el conflicto a las calles y con medidas de fuerza laboral. El viernes de la votación en el Senado volvieron a convocar a una movilización al Congreso y algunos gremios que conforman el frente realizaron paros de 24 y 36 horas.

En un comunicado publicado el mismo viernes, el Fresu denunció que “lejos de propiciar un diálogo democrático con las y los trabajadores y sus representaciones, este proyecto avanza en el Congreso por diputados y senadores que intercambian votos por acuerdos espurios y coyunturales a costa de la destrucción del futuro del pueblo trabajador”.
“Vamos a fortalecer la lucha, vamos a profundizar y federalizar el Frente de Sindicatos Unidos para oponer la fuerza contra los embates de los vencidos, de los vendidos y de los entreguistas que quieren arrasar con los laureles que supimos conseguir”, anunciaron.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, cuestionó que “los mismos que confiaron en el Congreso, aunque no estuvieran los votos, ahora nos dicen que tenemos que confiar en la Justicia”, apuntando contra la estrategia oficial de la CGT en el ámbito institucional.
El viernes de la movilización el Consejo Directivo definió no movilizar ni realizar ninguna medida de fuerza. En cambio, eligió movilizarse a Tribunales el lunes 2 de marzo para presentar una petición judicial declarando “inconstitucional” al proyecto de reforma. Los dirigentes aluden a que violan los principios constitucionales de progresividad y de protección del más débil en una relación laboral.

En un comunicado titulado “La reforma laboral es inconstitucional”, la central obrera expresó que rechazó la reforma “en la calle, como lo hemos hecho con 12 movilizaciones multitudinarias y con 4 paros generales; en las instancias institucionales, con sus distintas representaciones ejecutivas, legislativas y sociales; y en la justicia”.
“Es preciso poner en valor a las organizaciones sindicales y a las y los dirigentes que componen la CGT, que es la única instancia que ha quedado en Argentina, a la fecha, con capacidad de movilización y de respuesta”, sentenciaron.
📄 COMUNICADO: LA REFORMA LABORAL ES INCONSTITUCIONAL#CGT #NoALaReformaLaboral #EsInconstitucional #TrabajoConDerechos pic.twitter.com/VPK2sIX6Or
— CGT (@cgtoficialok) March 2, 2026
De esta manera, en un escenario de regresión del poder adquisitivo, reducción de puestos de trabajo y empeoramiento de las condiciones laborales, las distintas estrategias de las organizaciones sindicales hasta el momento resultan ineficientes para resistir el avance de la política de gobierno contra los trabajadores del país.


