La cumbre de países tuvo lugar la semana pasada en Brasil. China firmó un acuerdo para la construcción de una línea ferroviaria transoceánica que conectará las dos costas de Sudamérica.
El domingo 6 de julio comenzó la cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), contando con la participación de todos sus Estados miembros: Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán e Indonesia. También participaron otros Estados asociados, como Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Turquía y Vietnam.
El encuentro, marcado por las ausencias de Xi Jinping, presidente de China, y de Vladimir Putín, presidente de Rusia, se convocó bajo el eslogan “Cooperación por la inclusión y la sustentabilidad mundial”.
Los ministros de Exterior del grupo rechazaron el proteccionismo unilateral. Brasil y Chile defendieron su autonomía estratégica comercial.
Por medio de una teleconferencia desde Rusia, Putín declaró que “todo indica que el modelo de globalización liberal se está volviendo obsoleto”. “El centro de la actividad empresarial se está desplazando hacia los mercados emergentes”, dijo el mandatario.
Línea bioceánica
En el marco de la cumbre, los gobiernos de Brasil y China firmaron un acuerdo para iniciar estudios de viabilidad para la construcción de un corredor ferroviario que conecte los océanos Pacífico y Atlántico.

El proyecto estudiará la posibilidad de construir una red ferroviaria desde el puerto de Ilhéus (Bahía), atravesando varios estados brasileños de producción agroindustrial y minera, como Goiás, Mato Grosso, Rondônia y Acre, hasta conectar con Perú hacia el puerto de Chancay, el mayor puerto de Latinoamérica inaugurado el año pasado con financiamiento chino.
El memorándum fue firmado por la empresa estatal brasileña Infra SA, vinculada al Ministerio de Transporte, y el Instituto de Planificación e Investigación Económica de Ferrocarriles de China.
Reflotan las disputas por la ocupación de rutas comerciales estratégicas en América Latina.
Con eje en la gobernanza global
Al finalizar la cumbre emitieron una declaración conjunta titulada “Fortaleciendo la Cooperación del Sur Global para una Gobernanza más Inclusiva y Sustentable”.
Entre los 126 puntos acordados se comprometieron a llevar a cabo reformas para “mejorar la gobernanza global”, buscando con ello “asegurar la promoción y protección de la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales”.
Entre ellas reafirmaron su “apoyo a una reforma amplia de las Naciones Unidas (ONU), incluyendo su Consejo de Seguridad, con el objetivo de hacerlo más democrático, representativo, eficaz y eficiente”. Para ello buscan incrementar “la representación de los países en desarrollo” en dicho organismo.
En el punto 10 reiteraron la “urgente necesidad de reforma de las Instituciones de Bretton Woods” para “reforzar su legitimidad”. Como así también “aumentar la diversidad regional y la representación de los países emergentes en la lideranza del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Grupo Banco Mundial (GBM)”.

A su vez, expresaron “serias preocupaciones” por el aumento de “medidas tarifarias unilaterales que distorsionan el comercio y son inconsistentes con las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC)” que, según BRICS, “continúa siendo la única institución multilateral con capacidad de negociar las nuevas reglas comerciales”.
Sin aludir directamente a ellos, la expresión se refiere a los aranceles que Donald Trump, presidente de EE.UU., lanzó en abril de este año. La respuesta del estadounidense no tardó en llegar: a través de su plataforma Truth Social, Trump dijo que “cualquier país que se alinee con las políticas antiamericanas de los BRICS deberá pagar un arancel adicional del 10 %. No habrá excepciones”.
Trump impuso aranceles a importaciones de más de 190 países impactando en la cotización del dólar, los índices de las principales bolsas de valores y las acciones de las grandes empresas.
Otros puntos mencionados en el documento hablan de la cooperación internacional en finanzas “con el fin de promover los proyectos y aumentar las inversiones privadas“. Para ello, buscarán “expandir el financiamiento en moneda local, diversificar las fuentes de financiamiento y apoyar proyectos” a través del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) del BRICS, presidido por la brasileña Dilma Rousseff.
Además mencionaron las contribuciones y avances realizados por la Red de Thinks Tanks para las Finanzas del BRICS y el nuevo Mecanismo de Cooperación Interbancaria (ICM, por sus siglas en inglés) que se encuentran desarrollando propuestas como la Iniciativa de Pagos Transfronterizos entre los socios del grupo y una nueva infraestructura digital para “fortalecer los servicios en escala”.