La nueva doctrina apuesta por la disuasión integrada y la guerra multidominio, ampliando el campo del conflicto más allá del terreno militar tradicional.
Por Ivan Darío Rojas Moreno*
La Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos 2026 marca un giro decisivo en la forma en que la principal potencia militar del mundo concibe la seguridad internacional, dejando de lado los horizontes propuestos por la promesa de democracia surgida de la segunda guerra mundial y que se intentó materializar en organizaciones internacionales de equilibrio político como las Naciones Unidas. El documento, publicado por el Departamento de Defensa, plantea que el escenario global ya no es de cooperación, sino de competencia estratégica permanente, especialmente frente a países como China y Rusia abiertos adversarios del país anglosajón.
Es de resaltar que dentro de los propósitos de EEUU esta disuadir al gigante asiático en el teatro de operaciones del Indo-Pacífico sin entrar en una confrontación directa, mientras que asume a Rusia como una amenaza inmediata en el campo militar dado sus avances en materia de guerra multidominio, en el ciberespacio y en la influencia en la opinión pública. Por otra parte, define a Irán como un oponente significativo para sus aliados en oriente medio, el cual opera a como eje estructurador del llamado “Eje de la resistencia”, de igual modo sucede con Corea del Norte, en quien encuentra una amenaza por su capacidad nuclear la cual afecta sus intereses en Japón y Corea del Sur, aunado al acceso al mar meridional de China.
Colombia frente al nuevo pacto de Chicoral, la posibilidad para hacer balance. Por Ivan Dario Rojas Moreno. Especialista en memorias colectivas derechos humano y resistencias CLACSO Brasil. El gobierno del cambio se dio cita en el histórico municipio de Chicoral en el departamento del Tolima, epicentro en la década de los 70s de la contrarreforma […]
Lejos de ser un texto técnico restringido a lo militar, asume que la estrategia tiene impactos globales que comienzan a verse reflejados en la política internacional que ha desplegado en el mar Caribe, medio Oriente o el Sudeste Asiático, ya sea por medio del uso de la guerra de aranceles, intervenciones militares directas, guerras cognitivas o presiones diplomáticas. De allí que sus conceptos y orientaciones influyen directamente en las doctrinas de seguridad de países aliados y socios, en donde Israel, Colombia, Ucrania entre otros, se ven abocados a redefinir cómo deben entender hoy en día la guerra, la paz y la estabilidad internacional.
Uno de los ejes centrales del documento es la llamada “disuasión integrada”, un enfoque que amplía la idea clásica de disuasión; es de recordar que posterior a la segunda guerra mundial y en el marco de la guerra fría el poder de disuasión de EE. UU. y de la URSS se encontraba en su capacidad bélica nuclear. Este elemento instaló en el concierto internacional doctrinas enfocadas en los conflictos de baja intensidad, modificando el pensamiento político y militar de categorías como la “guerra total”, avanzando de esta manera a la utilización de la diplomacia como mecanismo principal, y a la guerra por medio de terceros como una manera de impedir la confrontación directa de las potencias, fue así que se desarrollaron conflictos para detener el avance del comunismo en el marco de la llamada “teoría dominó”.
Ahora bien, la “disuasión integrada” busca vincular las capacidades bélicas, económicas, tecnológicas, diplomáticas y de información, junto con una red de alianzas internacionales que conforman el ecosistema de vínculos que tienen las potencias, donde la voluntad del hegemón es la prioridad y se acciona a modo de cascada hasta lograr los objetivos planteados. En esta lógica, la paz se sostiene menos por la cooperación y más por la capacidad de imponer costos al adversario, así ello implique asumir diversos mecanismo de presión enfocados en aliados o posibles competidores secundarios, esto se puede evidenciar en la solicitud expresa de parte de Estados Unidos a la Unión Europea de aumentar su inversión en materia de seguridad, o en el ajuste acordado entre Trump y Petro sobre el manejo militar en Colombia, el cual se enfocará más en afectar a grupos armados que se encuentren posicionados en la frontera con Venezuela, que envíen estupefacientes por el mar Caribe o litoral Pacifico.
Hoy las calles serán testigos de las movilizaciones populares contra la reforma tributaria empujada por el Gobierno de Duque, la OCDE y el FMI, mientras el pueblo reclama por recursos para salud en un contexto donde mueren por día 470 colombianos por covid-19. Durante la administración del presidente Iván Duque Marqués se han generado modificaciones […]
También a modo de ejemplo son los golpes dados por Ucrania a Rusia en las estepas Siberianas, en donde apoyadas seguramente en la inteligencia satelital estadounidense, Kiev fue capaz de acabar con 41 aviones mediante la técnica de enjambre de drones, asegurando un golpe estratégico sin mayores costos económicos o políticos para las fuerzas propias, y más bien con un alto impacto para la moral y las finanzas del Oso ruso. Otro ejemplo son los acuerdos comerciales logrados con India en materia de venta de crudo, donde EEUU busca con ello impedir que Rusia venda sus hidrocarburos, los cuales oscilan en 1,5 millones de barriles al día que son exportados a India, promocionando con ello petróleo venezolano y estadounidense para mantener la demanda de dicho país.
Otro concepto clave es el de la “guerra multidominio”, el cual se inicia a desarrollar sobre la década de los 90s, y que tiene un importante anclaje epistemológico en los desarrollos de la teoría de sistemas y del llamado realismo estructural. En esta doctrina, los conflictos actuales y futuros no se desarrollan únicamente en tierra, mar o aire, sino también en el ciberespacio, el espacio exterior y el ámbito de la información, lo que implica una expansión del campo de la guerra hacia espacios que afectan directamente a la vida civil, como las redes digitales, la infraestructura crítica o la opinión pública.
En palabras de Guillermo Pulido “para lograr la victoria táctica se requiere la integración de una mezcla de armas de sistemas y armas combinadas”, lo cual no deja de lado la lucha por las subjetividades o por otras dimensiones espaciales de los conflictos, más bien las ubica en un mismo nivel. Así pues, la estrategia también refuerza el papel de las alianzas, pero con un mensaje claro: Estados Unidos espera que sus aliados asuman mayores responsabilidades y costos en materia de defensa, es por ello que el llamado al “reparto de cargas” consolida un sistema de seguridad colectiva de carácter jerárquico, en el que Occidente debe ajustar sus políticas de defensa a prioridades definidas por Washington.
Entrevista a Ivan Darío Rojas Moreno, militante del espacio comunitario Escuela Kimy. En el marco de los procesos políticos que atraviesa la sociedad colombiana referidos a la conflictividad social, la violencia política, la proximidad de las elecciones de Gobierno, entre otros, conversamos con Ivan Darío Rojas Moreno, integrante de la Escuela Kimi quién nos acercó […]
De allí que la doctrina de seguridad nacional está enfocada en la modernización de sus fuerzas, la revitalización de su base industrial de defensa y en la profundización de las alianzas estratégicas, esto a todas luces implica repensar su lugar en el concierto internacional, intentar resurgir luego de ser considerada por intelectuales como un imperio en decadencia. Este viraje implica asumir una postura neoconservadora en materia económica y política, afianzando el mercantilismo, rasgos de keynesianismo armado, innovación tecnocientífica y asegurando para sí regiones geográficas que brinden recursos naturales aunado a las cadenas de suministros estratégicos.
Desde una perspectiva académica crítica el documento presenta tensiones importantes en materia de autodeterminación de los pueblos, soberanía nacional, derechos humanos y el ejercicio pleno de la democracia, ya que si bien se enuncia algunos valores democráticos estos no ocupan un lugar central en la estrategia. Por ejemplo no no advierte el papel de Israel en el desarrollo del genocidio en Palestina, solo lo asume como un aliado estratégico en la región, no enuncia las crisis migratorias existentes en el mundo producto de bloqueos económicos o guerras regionales, tampoco explica que entiende por operaciones de influencia, dejando un campo gris para la interpretación de posibles acciones de control de opiniones diversas o disidentes a la postura oficial del hegemón, y en ningún espacio del documento se menciona los retos que conlleva la crisis climática y el correlato que esta tiene en materia de seguridad.
De allí que no se evidencia un enfoque de seguridad humana, entendida esta como la protección de las personas y no solo del Estado, por lo cual queda relegado el documento a una lógica de competencia y de preparación permanente para el conflicto entre potencias, donde los enemigos principales son China, Rusia, Irán y Corea del Norte, fundando así una nueva era de neomacartismo global. Es por ello que diversas voces de académicos, movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos advierten que esta visión puede tener efectos significativos en regiones como América Latina, donde la adopción de este tipo de doctrinas de seguridad ha estado históricamente asociada a procesos de militarización de la sociedad, al debilitamiento del control civil sobre la política de las naciones y la violación sistemática de los derechos humanos.
En síntesis, la Estrategia de Defensa Nacional 2026 no solo anticipa cómo Estados Unidos se prepara para los conflictos del futuro, sino que también modela el orden internacional presente, transformando de manera radical la concepción de un mundo multipolar, asumiendo más bien un reparto de zonas de interés estratégico en dinámicas de unipolaridad en el primer anillo de influencia, entiéndase América, Groenlandia, Europa Occidental, Atlántico y mitad del océano pacifico; de bipolaridad en escenarios de alta tensión como el Europa Oriental, Medio Oriente y Sudeste Asiático, y de eventual multipolaridad en los reducidos espacios restantes de India, Canadá, Sudáfrica y Australia.
Es por ello que analizar las doctrinas militares de las potencias hegemónicas desde un enfoque crítico resulta clave para comprender hacia dónde se dirige la seguridad global y qué lugar ocupa la paz, la democracia y las personas en ese nuevo escenario de ruptura del orden internacional.
*Militante colombiano, trabajador docente de Ciencias Sociales y especialista en memoria colectiva y derechos humanos.


