El oficialismo logró aprobar el proyecto en la Cámara de Diputados y se aproxima a su aprobación final en el Senado la semana que viene. El gremialismo aún dirime sus próximas acciones entre el diálogo o la confrontación.
Tras varias semanas de intensa actividad, ayer concluyó otro capítulo de la batalla del movimiento obrero contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno Nacional. Con una alta adhesión en varios sectores productivos, industriales y de transporte, el rechazo se hizo sentir en todo el país.
Aunque el Consejo Directivo de la CGT convocó a la medida de fuerza sin movilización, diversos gremios y organizaciones se movilizaron en la capital y en varias ciudades de todo el país.
El Frente Sindical Unido (FreSU) se había anticipado a la central el viernes 13 de febrero convocando a movilizar al Congreso junto con las CTA´s y otros gremios de la CGT el día del tratamiento de la ley.
Las estrategias en disputa
Apenas iniciado este gobierno la relativa paz en la cúpula sindical duró poco. Los paros generales y movilizaciones organizadas por la CGT en oposición a la política de gobierno calmaron temporalmente a algunos sectores, aunque las tensiones en su interior no tardaron en expresarse con intensidad.
El año pasado, tras el acercamiento de algunos dirigentes con el oficialismo, Pablo Moyano, de Camioneros, se escindió de la conducción planteando la necesidad de mayor confrontación.
En un contexto de tope a las paritarias, devaluación, inflación y despidos que impactó agresivamente sobre el poder adquisitivo y las condiciones de vida de los trabajadores el cambio de autoridades por el cual se nombró a un nuevo triunvirato no logró apaciguar la disputa.
En ese marco, la iniciativa del Gobierno Nacional de avanzar con la reforma laboral puso aún más de relieve las diferencias. La conducción de la central convocó a una movilización el pasado 18 de diciembre, lo cuál fue considerado insuficiente por algunos gremios y, ante la inactividad posterior, algunos gremios disidentes junto a las CTA fundaron el FreSU.
Este frente asumió la posición de mayor confrontación contra el Gobierno anticipándose al triunvirato para convocar movilizaciones el 5 de febrero en Córdoba y el 10 en Rosario. Además, sus principales dirigentes, entre los que se encuentran Abel Furlan, de la UOM, y Daniel Yofra, de Aceiteros, presionaron para llevar a cabo un paro general y movilización contra la reforma.
De esta manera se demarcan las estrategias principales dentro del gremialismo: diálogo o confrontación. El sector dialoguista apela a sentarse a negociar con el gobierno para conseguir concesiones, buscando amortiguar los efectos de la reforma; mientras que el sector más confrontativo se arma como bloque opositor integrando a la izquierda y gobernadores opositores, con Axel Kicillof a la cabeza.
Un capítulo más de la batalla
La pasividad de las medidas y la división del movimiento permiten el avance del plan de Gobierno. Es así que este aceleró las tratativas para aprobar la reforma laboral antes del comienzo de las sesiones ordinarias del Congreso Tras la aprobación en Senado la semana pasada, y ayer en el Diputados, sin dudas la balanza se inclinó a su favor.

Entre medio, el movimiento no logró unificar una medida conjunta. El FreSU convocó una movilización el día posterior a la votación en Diputados, mientras que la conducción de la CGT convocó al paro sin movilización a través de una conferencia de prensa el miércoles al mediodía.
Esto encendió nuevamente las discrepancias. Los dirigentes del FreSU instaron a que se debía acompañar el paro con una gran movilización al Congreso, cuestión que concretaron el día de ayer junto a organizaciones sociales y partidos de izquierda.
Además, algunos dirigentes como Yofra o Maturano (La Fraternidad), plantearon la necesidad de enfrentar la aprobación inminente de la reforma con un paro por tiempo indeterminado. Andres Rodriguez, de UPCN, junto a otros dirigentes dialoguistas, aclararon que por su parte no iban a tomar tal medida.
Sin embargo, tras la aprobación de ayer en Diputados, con pequeñas modificaciones, la reforma laboral prácticamente estaría aprobada, reflotando a la superficie las nuevas medidas que debe tomar el movimiento obrero ante ello. El FreSUno demoró y llamó a otro paro de 36 horas con movilización al momento de su tratamiento final en el Senado.

El triunvirato de la CGT por el momento no realizó anuncios de nuevas medidas.
De esta manera, mientras que el consenso político apunta a reformar la legislación para incrementar y asegurar la explotación laboral en el país, las acciones principales del gremialismo se dirimen entre negociar o confrontar la política del gobierno.
Villa María dice: ¡no a la reforma!
Ayer alrededor de 300 estudiantes y trabajadores se concentraron y movilizaron en la Plaza Centenario en rechazo a la reforma laboral.
Representantes de los distintos sectores leyeron un posicionamiento conjunto en el que denunciaron que la reforma “constituye una nueva avanzada contra los trabajadores para responder a las exigencias de los grandes grupos económicos”.

Además, resaltaron que “sus puntos centrales fortalecen el desequilibrio en la relación entre empleador y trabajador”, afectando no sólo “a los trabajadores actuales, sino que sienta un precedente que puede precarizar las condiciones laborales de futuras generaciones”.
También comentaron que “como estudiantes no somos ajenos a esta crisis”. “Alquileres de viviendas impagables, el aumento constante del precio de los alimentos y de los servicios de transporte, obligan a que cada vez más estudiantes deban trabajar en condiciones deplorables para poder sostener sus estudios y contribuir a la economía familiar”, sostuvieron.
“Solo desde la unidad y la organización podremos construir la fuerza necesaria para enfrentar, reclamar y hacer cumplir las exigencias que tenemos como estudiantes y trabajadores”, concluyeron.


