Hoy se realizó una marcha en Córdoba con una amplia participación de gremios y organizaciones. Abel Furlan, de la UOM, propuso un paro general para evitar que se apruebe el proyecto de ley.
A finales del año pasado, el Gobierno Nacional difundió la propuesta de reforma laboral que fue rechazada por el movimiento obrero realizando un paro y movilización el 18 de diciembre.
Esta acción convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) tuvo adhesión de las demás centrales sindicales, organizaciones populares y asociaciones empresariales pymes. La medida tuvo su réplica en las principales ciudades de todo el país.
Ante la falta de acuerdos en el Congreso con las demás fuerzas políticas y los gobernadores, desde el Gobierno pospusieron su discusión hasta la apertura de las sesiones del presente año.
Este lunes el oficialismo confirmó la convocatoria a una sesión extraordinaria en el Senado para el miércoles 11 de febrero con el objetivo de presentar la propuesta definitiva de reforma, entre otras leyes y proyectos. Patricia Bullrich, aseguró que el proyecto se encuentra “en un 95% cerrado” y “cuenta con los votos necesarios” para su aprobación.
Se encendieron los motores
Desde comienzo de año la CGT difundió una serie de comunicados oponiéndose a la reforma y desde la Secretaría de Género y DD.HH. realizaron una jornada de concientización en la ciudad de Buenos Aires donde participaron distintos referentes de la central.
Sin embargo, la estrategia principal de la conducción apunta al diálogo con espacios políticos y el gobierno, al parecer sin éxito: esta semana los gobernadores de Córdoba y Santa Fe, Martín Llaryora, y Maximiliano Pullaro, cancelaron sus reuniones con los representantes obreros.
Esto permitió cierto margen de acción para que el miércoles 21 de enero la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) convocara a una primera reunión con sindicatos para organizar el rechazo conjunto a la propuesta de reforma laboral planteando la necesidad de “acciones más contundentes”.
Al miércoles siguiente (28/01) se amplió la convocatoria a la Central de Trabajadores (CTA) Autónoma y de los Trabajadores, además de otros gremios y federaciones, donde definieron un plan de lucha que contempló la realización de una manifestación el día de hoy en la ciudad de Córdoba y continuará con una movilización el 10 de febrero en Rosario.

En el comunicado de convocatoria, al que adhirieron alrededor de 45 organizaciones gremiales, denunciaron que la reforma “responde a un modelo económico que necesita salarios bajos, empleo precario y debilitamiento de la organización sindical”.
Abel Furlan, titular de la UOM, también se reunió con Pablo Moyano, de Camioneros para ampliar aún más el espacio. Éste último declaró que “hay que estar en la calle”. De esta manera se forma un bloque sindical que apunta a la movilización y medidas de fuerza para oponerse a la reforma del Gobierno.
Oposición a la reforma
Este frente también cuenta con adhesiones indirectas. La Fraternidad y Unión Ferroviaria había anunciado una medida de fuerza en el marco de sus paritarias el mismo día de la protesta, aunque el Ministerio de Capital Humano dictó la conciliación obligatoria.
Omar Maturano, titular de La Fraternidad, en un programa de TN, dijo que es necesario una movilización y paro de 48 horas para oponerse al accionar del gobierno. “Los trabajadores no fuimos convocados a discutir esta propuesta”, declaró.
Por su lado, las CTA Autónoma y de los Trabajadores tuvieron un plenario conjunto el día de ayer donde ratificaron su participación en las movilizaciones de Córdoba y Rosario, además de promover acciones y un paro nacional el día del tratamiento de la ley.

Hugo “Cachorro” Godoy, secretario general de la CTA Autónoma, señaló que “esta reforma busca deliberadamente maniatar al movimiento sindical, debilitando la organización colectiva de las y los trabajadores para imponer un modelo de ajuste, disciplinamiento y pérdida de derechos”.
En la misma sintonía, organizaciones piqueteras, sectores del sindicalismo combativo y agrupaciones de izquierda, tras una reunión el fin de semana, votaron un plan de lucha que contempló una movilización al Congreso Nacional el día de ayer. Este espacio también anunció acciones para el 11 de febrero frente al Congreso.
Por otro lado, el martes pasado, más de 35 gremios industriales nucleados en la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA) se reunieron para expresar un rechazo a la reforma laboral.

Aunque con matices, este espacio apunta su estrategia en línea con la conducción CGT buscando diálogo con espacios políticos de la oposición. De la reunión, además de representantes de gremios como UOM, UOCRA, ATILRA, AOMA, SAON, UTICRA, AOTRA, AEFIP, entre otros, participaron el co-titular de la central, Cristian Jerónimo, el senador Mariano Recalde y la diputada nacional Vanesa Siley.
Córdoba: el epicentro del movimiento
La movilización de hoy contó con la presencia de unas 7.000 personas y la participación de gremios de varias partes del país. Además, según pudo relevar Tribuna, desde Villa María, Río Cuarto, Bell Ville y Río Tercero también partieron distintos grupos para movilizarse en la ciudad capital.
Los espacios gremiales se concentraron en distintos puntos para confluir en una concentración y acto en el cruce de las calles San Jerónimo y Peron. Allí, Abel Furlan, dijo que la movilización “fue una muestra de dignidad y compromiso” de todos los trabajadores para “acompañar la lucha y resistencia contra la reforma” y convocó a un paro general para el día en que se trate el proyecto en el Congreso.

Por su lado, la Federación de Cooperativas de Trabajo (FECOOTRA) de la provincia de Córdoba, adhirió a la convocatoria y emitió un comunicado advirtiendo que la finalidad de la reforma laboral es “engrosar las ganancias de los principales fondos de inversión y las grandes empresas vinculadas a estos”.
Por ello, propusieron “la unidad de los trabajadores, del movimiento obrero, de las organizaciones libres del pueblo, de la militancia obrero-estudiantil” para “poner un freno a las políticas de ajuste y empobrecimiento”.
En este marco de movilizaciones y convocatorias mañana viernes 6 de febrero se reunirá la Comisión Directiva de la CGT Nacional para definir las próximas acciones. Allí se pondrá en juego la definición entre las dos tendencias principales del gremialismo: la convocatoria a un paro general con movilización o insistir en la búsqueda de diálogo y consenso con el sector político.
En paralelo, el movimiento social encendió los motores para resistir planteando a los gremios y organizaciones el dilema de qué hacer en defensa de los intereses populares y de los trabajadores en este acuciante contexto.


