El Gobierno Nacional y los gobernadores buscan inversiones para la extracción de los recursos mineros, energéticos y agrarios. Se prioriza el beneficio al capital financiero perjudicando a la industria manufacturera y los trabajadores.
En la edición anterior comentamos cómo los intereses de las empresas mineras y energéticas extranjeras dejan afuera hasta los sectores empresarios nacionales de mayor peso.
A su vez, describimos cómo esta situación impacta de lleno en la vida de quienes dependen de su trabajo: 32 empresas despidieron trabajadores en todo el país en lo que va del año según el relevamiento realizado, y seguimos contando.
Ello se da en un contexto donde en los últimos dos años hubo una reducción de 290.000 empleos registrados en el país, como parte de un contexto general en el que casi 8 millones de personas se encuentran desocupadas, subocupadas o buscan empleo activamente para poder llegar a fin de mes.
En los últimos dos años hubo una reducción de 290.000 empleos registrados en el país. En paralelo, se redujó el poder adquisitivo y crecieron los conflictos en casi todas las provincias.
Sin embargo, a pesar de mostrar cada vez más grietas, el modelo económico cuenta con el apoyo mayoritario del sistema político que promueve los intereses del capital financiero global en el país.
El objetivo del programa económico
En ese marco, funcionarios del Gobierno Nacional y gobernadores provinciales realizaron una nueva gira a Estados Unidos para conseguir financiamiento internacional y así poder continuar con el modelo de saqueo.
“En el fondo, lo que estamos haciendo es profundizar que exista fuertemente el mercado de capitales, todavía podemos multiplicar por 6, por 7 o por 8 veces el sistema financiero”, dijo el presidente Javier Milei desde Nueva York.
La declaración se hizo en el marco del encuentro “Argentina Week” organizado por la embajada argentina en EE.UU., el JP Morgan, el Bank of America y el fondo de inversión Kaszek. El mismo se realizó el 10 y 11 de marzo y contó con la asistencia de alrededor de 400 ejecutivos empresariales, CEOs y banqueros, con el objetivo de buscar inversiones internacionales.

Según los organizadores el objetivo específicamente fue promover oportunidades de inversión en sectores como la agroindustria, energía, minería y economía del conocimiento, considerados por los inversores como “competitivos” a escala internacional.
La industria al servicio de las finanzas
De esta manera, en el marco del evento, la Corporación Financiera Internacional (IFC), perteneciente al Grupo Banco Mundial, anunció un préstamo de 400 millones de dólares a la minera Río Tinto para el desarrollo del proyecto de litio Rincón, en la provincia de Salta.
Makhtar Diop, director general de la IFC, dijo que la Argentina debería “tener la ambición de ser un polo de IA”. Lo que omite es el lugar que ocuparía el país en la cadena global de la IA como exportador de materias primas.
De hecho, la semana pasada la empresa Rio Tinto anunció que realizó el primer envío de 200 toneladas de carbonato de litio hacia Shanghái, China, para ser distribuidas en las fábricas manufactureras asiáticas.
Se reactivó la Mesa del Litio poniendo en curso proyectos para intensificar la extracción de minerales en la región. Además, YPF Luz y Central Puerto serán proveedores de electricidad en la Puna.
Entre los anuncios de inversión más importantes se encuentran los de Mercado Libre por 3.400 millones de dólares, de Pampa Energía por 4.500 millones, Transportadora Gas del Sur (TGS) por 3.000 millones y la empresa a cargo del proyecto minero Taca Taca, First Quantum Minerals, por 5.250 millones, entre otras.
Así, el modelo de las aplicaciones financieras, las empresas energéticas y las mineras prevalecen ante el resto de la industria acompañado de un inconfundible posicionamiento político: “aquellos que defienden la industria nacional son unos chorros que usan un nacionalismo de pacotilla para defender el robo de políticos y empresarios prebendarios”, declaró Milei.
Queja y situación de los industriales
Al día siguiente, la Unión Industrial Argentina (UIA) manifestó su “malestar y preocupación” por las declaraciones en un comunicado. Además aclararon que, para que el país atraiga inversiones, es importante “la convivencia democrática, el respeto institucional y el clima de negocios”.

Sin embargo, la ambición de la entidad gremial empresaria parece estar muy lejos de volverse realidad. El Informe de Indicadores Industriales y Expectativas publicado el 4 de marzo, indicó que la actividad industrial se redujo un 7,5% en enero de 2026 en comparación con el relevamiento del cuatrimestre anterior.
Además, comenta que el 53,3% de las empresas señaló que su nivel de producción disminuyó respecto del cuarto trimestre de 2025, mientras que el 54,7% de las firmas reportó bajas en las ventas.
A su vez, la repercusión sobre el nivel de empleo es inmediata: el 22,2% de las empresas informó reducciones de personal, donde casi la mitad de ellas despidió trabajadores, el 41,4% recortó turnos y el 22,9% implementó suspensiones.
Tirando todos para el mismo lado
En paralelo, al ver reducidos sus ingresos por coparticipación, impuestos y actividad económica, las administraciones provinciales acuden más firmemente al mercado internacional de capitales para obtener financiamiento.
Por ello, los gobernadores de Mendoza, San Juan, Neuquén, Río Negro, Córdoba, Chubut, Jujuy, Corrientes, Santa Cruz, Catamarca y Salta viajaron junto a la comitiva presidencial en búsqueda de inversión extranjera.
Allí, los gobernadores declararon en sintonía con el modelo propuesto por el Gobierno Nacional. Rolando Figueroa, de Neuquén, resaltó que, “a pesar de tener modelos distintos [con Nación], valoramos contar con una macroeconomía equilibrada” ya que le permite a la provincia mejores posibilidades de inversiones.
El pasado 30 de octubre se realizó una reunión entre Javier Milei, el gabinete y gobernadores en Casa Rosada para abordar las reformas del Estado.
En la misma sintonía, Ignacio Agustín Torres, de Chubut, sostuvo que “la Patagonia tiene todo para convertirse en uno de los motores del desarrollo argentino: energía, grandes extensiones de tierra, uno de los mejores recursos eólicos del mundo, talento humano y un enorme potencial para generar trabajo y crecimiento”.
Por su lado, Alberto Weretilneck, de Río Negro, fue más a fondo planteando que el desarrollo del programa económico demanda de un “acuerdo social” para que la comunidad acompañe. “La gente necesita sentir que esos tubos no se llevan cosas sino que generan posibilidades de desarrollo”, dijo.
Martin Llaryora, de Córdoba, destacó que “todos los que estamos acá nos ponemos la camiseta de la Argentina, más allá de los partidos políticos y de la religión”. Y aclaró que “esta vez va ser distinto porque estamos tirando todos para el mismo lado, es el momento de invertir y de jugarselas”.

“Córdoba no solo cuenta con el RIGI nacional, también tenemos el ‘RIGI Plus´. Además de las exenciones impositivas y las ventajas generales, nosotros ofrecemos mano de obra capacitada, infraestructura y leyes de promoción específicas para cada sector”, agregó el gobernador.
Las declaraciones fueron realizadas en el marco del programa State to State 2026 organizado por AmCham Argentina que, además de participar en Argentina Week, también se incluyeron reuniones con directivos de entidades financieras internacionales como Morgan Stanley, Citibank y JP Morgan.
Además de un viaje a Washington que contó con encuentros en el Consulado de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos y el Banco Mundial, entre otros.
En ese marco, el Grupo Banco Mundial anunció un préstamo de 250 millones de dólares para avanzar con la construcción de la Circunvalación de Río Cuarto, convirtiendo a Córdoba en el primer estado subnacional de América Latina en aplicar este tipo de financiamiento. En la operación están involucrados los bancos internacionales Santander, Deutsche Bank, Bank of China e ILX, entre otros.
De esta manera, los capitales financieros globales ganan posiciones en el país contando con el aval del sistema político-institucional para ejecutar su proyecto primario-exportador en su afán de obtener mayores márgenes de ganancia, incluso aunque ello implique llevarse puesta la industria manufacturera y a los trabajadores.


