Con el estancamiento del empleo asalariado privado, el monotributo se presenta como la puerta de acceso a la formalidad. Desde el Estado se promueve esta forma acentuando la flexibilidad laboral.
Durante las últimas horas una imagen se volvió viral. Una fila de seis cuadras dónde cientos de personas esperan para entregar sus currículums en la localidad de Moreno, provincia de Buenos Aires.
Se trata de una empresa frigorífica, Cabaña Don Theo, quien días previos había anunciado la apertura de hasta unos 60 cupos laborales para cubrir tareas diversas en la venta de carne en la zona.
La foto dispara una discusión sobre una situación que hace décadas atraviesa el mercado de trabajo: personas que buscan empleo activamente y no lo consiguen. Aunque el empleo por “changas” o cuentapropismo viene creciendo de forma sostenida.
Si tomamos como referencia los números que difundió hace una semana la consultora Argendata Fundar, el empleo registrado argentino creció desde 2012 pero de manera muy desigual según el tipo de trabajo.
“El monotributo lideró la expansión con un crecimiento del 67% en 14 años, mientras que el empleo público creció un 33%. En el otro extremo, el empleo asalariado privado se estancó: creció apenas un 2%”, destaca Fundar.

Los datos marcan una tendencia en relación a los sistemas de contratación en el país donde el monotributo pasa a ocupar un papel central. Trabajadores flexibles que se tornan “independientes” para ofertar su fuerza en el “libre” mercado.
Una de las características que ofrece ese tipo de contratación -o venta independiente del trabajo desde el punto de vista legal- es que los trabajadores pueden lograr acceso a ciertas “garantías”, por ejemplo, acceder a las prestaciones contributivas del sistema de seguridad social.
En Argentina, existen alrededor de 12,8 millones de personas con trabajo registrado a enero de 2026 de los cuales un 28% estaría conformado por un universo de independientes (entre monotributistas y autónomos).
Para el mismo periodo, mientras todos los sectores ocupacionales retrocedieron en la comparación interanual (asalariados privados, sector público y trabajo en casas particulares), el monotributo figura como el único con crecimiento (4,5%, unas 93.700 personas).
El Estado presente

Con el paso de los años esta categoría ocupacional ha ido posicionándose como una forma de ingreso al empleo en el sector público. Así, el Estado como empleador fue desligandose de asegurar determinadas coberturas que le correspondían en caso de contar con personal “de planta”.
Se instaló una práctica sistemática dónde se articularon las políticas en sus diferentes niveles (nacional, provincial y municipal), en diversas regiones y bajo diferentes sellos partidarios.
En ese universo aparecen aglutinados diferentes trabajadores que realizan la cobertura en amplias ramas de actividades. Desde profesionales médicos en especialidades, trabajadores de asistencia en salud primaria, guardias de seguridad local, asesores en sistemas de softwares o del sector limpieza, entre muchos otros.
Según figura en el registro público municipal son 745 las personas con vínculo contractual directo. Si descontamos aquellos que aparecen como funcionarios, el número pasa a 646 (86%). De los cuales un 72% corresponde a planta y el restante 27% a contratados.
En relación al área con mayor estabilidad aparece la “asesoría letrada” dónde el 81% está en planta permanente, mientras otro 10% son funcionarios.
Si miramos el registro de “facturantes”, es decir, aquellas personas que “prestan” sus servicios al municipio a cambio de tareas y actividades la nómina se compone de 876 personas, según los registros publicados por el actual tribuno de Cuentas, Maximiliano Romero.
El total de facturantes es 35% superior al total de trabajadores registrados en la municipalidad entre plantas y contratados (466 de planta + 180 contratados)
El ingreso promedio general de los facturantes alcanza los $700.120. Esto confirma que el 60% de los facturantes de la municipalidad percibe un ingreso menor al promedio.
Entre los deciles 6 y 9 existe una estabilidad de ingresos fijados entre $615.000 y $545.000.
A su vez si miramos la distribución del empleo municipal por rango de ingresos podemos observar que un 38,9% percibe ingresos desde $500.000 hasta los $750.000, seguido por un 23,86% que van desde los $500.000 a los $251.000.
| Composición del Empleo Municipal por Rangos de Ingresos | |||
| Rango de Ingresos | Cantidad de Personas | Porcentaje del Total | Perfil del Sector |
| Más de $1.501.000 | 25 | 2,85% | Médicos especialistas, guardias médicas de alta carga horaria, asesores legales y de seguridad. |
| $1.000.001 a $1.500.000 | 56 | 6,39% | Médicos, ingenieros, abogados, arquitectos, odontólogos y personal jerárquico de seguridad. |
| $751.000 a $1.000.000 | 158 | 18,04% | Guardacostas, profesionales de comunicación, arquitectos, enfermeros del 107 y coordinadores administrativos. |
| $501.000 a $750.000 | 341 | 38,93% | El grupo más numeroso. Incluye a la masa de docentes de los CPF (615.000) , auxiliares de CPF (545.000) y personal administrativo. |
| $251.000 a $500.000 | 209 | 23,86% | Personal de seguridad y vigilancia (bloque masivo de $500.000), maestranza, administrativos junior y técnicos proyectoristas. |
| $0,1 a $250.000 | 87 | 9,93% | Talleristas de cultura (música, percusión), servicios médicos puntuales y tareas de apoyo de baja carga horaria. |
Fuente: Elaboración propia a partir de informe publicado por Maximiliano Romero, tribuno de Cuentas.


